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IMPERIO Editar

Estatus: Estado soberano conquistador compuesto de 13 provincias: La regio prima, compuesta por las cuatro provincias originales y las Victis regionum, las nueve provincias conquistadas.

Capital: Victoria Imperia

Ciudad más poblada: Victoria Imperia (algo más de un millón y medio de personas)

Población: En torno a los veinte millones. La inmensa mayoría humanos, aunque existen miembro del resto de razas.

Lengua: Imperial.

Moneda: Talento de plata. Equivalencias: Un talento de planta = 60 denarios de bronce; un denario de bronce = 4 sestercios de cobre. 12 talentos de plata = 1 Imperial de oro.

Gobierno: Monarquía electa. El máximo dirigente del imperio es el Emperador, considerado como comandante de todas las fuerzas militares y Princeps senatus (primero o líder del senado).

El órgano legislativo es el senado, una especie de “consejo de ancianos” formado por miembros de las cinco tribus primigenias del Imperio. Los Senadores son aquellos tribunos que han cumplido, al menos, 30 años. Para formar parte del Senado es necesario haber sido tribuno y ser escogido por los miembros de la tribu en las elecciones senatoriales que se celebran cada cinco años. El número de Senadores es de 25 (cinco miembros de cada una de las cinco tribus) y pueden anular un veto (venga de parte del Emperador o de parte del Tribunal) con una mayoría de dos tercios de la cámara (como mínimo).

Cada tres años se escogen a los veinticinco tribunos del Imperio mediante sufragio universal de los miembros de cada una de las tribus. Los tribunos forman el Tribunal (consejo de tribunos) y se encargan de hacer cumplir las leyes e impartir justicia (poder judicial). El Tribunal cuenta con un cuerpo de magistrados para dicha tarea y posee veto en las sesiones del Senado.

El Emperador es el jefe de estado, representa el poder ejecutivo y es elegido por el senado de entre los miembros de las cinco tribus (sean masculinos o femeninos) que hayan sido elegidos tribuno (cabeza de una de las tribus) al menos en una ocasión. El emperador tiene poder de veto en las sesiones del Senado y, en caso de empate, su voto vale el doble. El puesto es vitalicio. Como único miembro del poder ejecutivo posee la potestad de declarar Decretos imperiales, los cuales no pasan por votación del Senado, aunque pueden ser vetados por el Tribunal (con una mayoría de dos terceras partes por parte del mismo) cuando el Decreto imperial entre en conflicto con las leyes del Imperio.

El emperador tiene prohibido el matrimonio pues se debe, en cuerpo y alma, al Imperio, aunque puede tener concubinas y amantes (tanto ciudadanas como submites e incluso esclavas) y si tuviera hijos naturales éstos serían inscritos en la tribu de la concubina o amante, en caso de que fueran ciudadanas, o en la tribu del Emperador. Estos niños y niñas suelen ser criados por alguna familia de dicha tribu que los adopta como propios, para evitar el establecimiento de una dinastía imperial.

Aunque no suele ser común no hay ninguna ley que prohiba que una mujer sea elegida emperatriz. El derecho imperial establece que todo ciudadano, independientemente de su género, creencias y posición económica pueda acceder a cualquiera de los cargos públicos con la misma facilidad, pues todos son iguales ante la ley.

Ciudadanía: Solo se consideran ciudadanos Imperiales a los miembros de las cinco tribus originales. Para ser miembro de una de las tribus es suficiente con que uno de los progenitores haya pertenecido a la misma. Cuando cada uno de los progenitores pertenece a una tribu distinta el hijo/a debe escoger a cual de ellas desea pertenecer.

Todos los ciudadanos imperiales, independientemente de su género, deben servir al imperio durante un mínimo de dos años (una vez llegan a los diecisiete) en las legiones, el cuerpo de magistrados del Tribunal (para lo cual han de demostrar que saben leer y tienen nociones básicas de matemáticas) o en el cuerpo médico. No realizar el servicio se pena con la pérdida de la ciudadanía (a no ser que existan problemas de salud graves que justifiquen la incapacidad del ciudadano).

Las gentes de las Victis regionum (provincias conquistadas) son conocidas como submites y poseen todos los derechos de ciudadanía (incluida la asistencia sanitaria y el amparo de la justicia) excepto el de cursar la carrera política. Además han de pagar un impuesto extraordinario per cápita, llamado submites tributum del que están exentos los ciudadanos imperiales. Cualquier submite puede presentarse a exámen para pertenecer al cuerpo de magistrados o alistarse en las legiones. Tras un servicio de, al menos quince años como magistrado o legionario el submite gana, automáticamente, la ciudadanía completa, pasando a inscribirse en una de las cinco tribus imperiales.

Ejército: El ejército del Imperio son sus legiones de infantería. Una legión es una unidad de cuatro mil ochocientos hombres divididos en diez cohortes (de 480 hombres). Cada cohorte esta dividida en seis centurias (80 hombres). Cada centuria está bajo el mando de un centurión. Cada cohorte está bajo el mando de un primus (primero) el cual es escogido por el legado de entre los centuriones de la cohorte. La legión está bajo el mando de un legado.

Las cohortes se numeraban del I al X, siendo la I la más veterana (tropas de élite). El Primus de la I cohorte es conocido como Primus pilum (primera lanza) y es el segundo al mando de la Legión.

La X cohorte es conocida como equita y se compone de dos turmas (240 hombres cada una) de caballería.

En el Imperio existen catorce legiones permanentes, aunque solo la I, II, III y IV están constituidas por legionarios profesionales en su totalidad. El resto (así como las legiones urbanas que se encargan de la seguridad en las ciudades) están compuestas, en su mayoría, por aquellos ciudadanos que prestan su servicio cívico de dos años.

Si fuera necesario para la salvaguarda del imperio, se podrían reclutar legiones adicionales (tal y como ha ocurrido en tiempos de guerra). Es por eso que todo ciudadano que haya cursado su servicio cívico en las legiones, se considera en la reserva hasta cumplir los cuarenta y cinco años de edad (a no ser que se encuentre impedido por motivos de salud) y deberá responder al llamado de las armas si fuera requerido.

BREVE HISTORIA

La historia del imperio empieza en el brumoso norte, entre las colinas y el brezo. En aquel entonces, las cinco tribus vivían de la caza, la pesca y el cultivo de la tierra y eran gobernados por una casta guerrera aristocrática bajo el dominio de un monarca. Los hombres y mujeres de las tribus eran considerados siervos, poco más que esclavos, atados a la tierra que trabajaban para producir el alimento y los tributos que enriquecían a los guerreros. Con el paso del tiempo los abusos del rey y de la aristocracia se volvieron insoportables y las tribus se sublevaron.

Las gentes de las tribus tenían prohibido portar armas, exceptuando un tosco cuchillo de monte de doble filo de unos 45cm al que llamaban ferrum (para defenderse de las bestias y como herramienta de uso diario) y unas jabalinas de hierro con las que cazaban los grandes uros salvajes. Un hombre llamado Victor Cornelio (de la tribu Cornelia), harto de los desmanes de la aristocracia guerrera y su rey ideó un sistema de lucha con el que poder enfrentarse a sus gobernantes. Unió a miembros de todas las tribus en una asamblea y les propuso luchar en contra de la casta guerrera. Las tribus trabajaron para crear enormes escudos de pesada madera y Victor los entrenó en su método: una férrea disciplina y el uso de las jabalinas para asaetear al enemigo mientras cargaba con sus caballos para, después, enrocarse en formaciones compactas de escudos bajo cuya protección podrían destrozar a los aristócratas aguijoneándolos con sus cuchillos largos.

Tras muchos meses de entrenar en secreto y algunas pruebas contra contingentes de guerreros aislados, pusieron en práctica su plan. La guerra resultante duró siete años, en los cuales perecieron muchísimos hombres y mujeres, más al final se impusieron las tribus, exterminando a los últimos aristócratas guerreros en la batalla de Calpurnia, en la cual también pereció Tarquinio, el último rey del Norte.

Victor Cornelio fue aclamado como Imperator (comandante) y cada tribu escogió a un líder, de entre sus filas, para formar el primer consejo de tribunos (Tribunal). Con el paso del tiempo se fueron asentando las tradiciones: Caio Servilio, que sirvió como Tribuno durante doce años consecutivos, creó el cuerpo legal conocido como Derecho Imperial y un siglo después el emperador Lucio Claudio creó el Senado como consejo de elección imperial y órgano legislativo (antes era el consejo de Tribunos quien escogía al emperador), separando así los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial).

El imperio se fue extendiendo hacia el sur poco a poco, colonizando tierras necesarias para el asentamiento de sus ciudadanos, cuya población había crecido debido a la mejora de las condiciones de vida. No tardaron en encontrar otras gentes a las que fueron conquistando, por las armas o por vías diplomáticas, hasta convertirse en el enorme estado actual. La última gran guerra enfrentó al imperio con Roca y sus aliados de la Liga y, por primera vez en mil años, los imperiales no pudieron vencer.